no quiero escribir más
porque se acaba el silencio
cuando se toca la palabra y la hoja
estar presente en ese acto
sin pudor
con descaro
y a gritos
yo ya no quiero escribir màs
porque tengo miedo
de ese ser que salga a empujones
entre la palabra y la rosa
que es una hoja blanca
como un cardo a mis pies
martes, 9 de octubre de 2007
domingo, 23 de septiembre de 2007
La ventana, una noche en Valparaiso, la primera noche
Abriendo el silencio por el frío estaba la ventana, sin quejas, sin rumores, sólo cumpliendo su rol estático. Es la ventana que tiene las palabras en el borde y las luces en los ojos. Cumpliendo estaba la ventana. Mirándome y esperándome. Yo soy el silencio vestida de vidrio. Yo soy la última ventana que juega a caerse. Yo soy mi propia ventana que come su sangre.
Quien se instala a parir a las ventanas, sabe lo que es el equilibrio y no sabe de miedo, pues es la ventana quien lleva la vista, la que ve por dentro, la que tiene la carne transparente, compromete su suicidio y peor: carga todo el mar sobre un poquito de madera.
Quien se instala a parir a las ventanas, sabe lo que es el equilibrio y no sabe de miedo, pues es la ventana quien lleva la vista, la que ve por dentro, la que tiene la carne transparente, compromete su suicidio y peor: carga todo el mar sobre un poquito de madera.
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